Moisés Valadez Luna
Desde luego que es muy respetable que algunos crean que la identidad de un pueblo se logra, si promueven en su negocio, la oferta de publicar lo que sucede con el “Recaño Sangrado” o ¿será mejor decir, el “Recaño Tapado”? Ya que el América los tapó con un poco más de dos tercios del apellido del dueño, durante las semifinales.
Por mi parte, mejor le ponemos el corazón al nuevo equipo de Quintana Roo, el Atlante, mientras le pedimos que, al menos le pongan, lo que uno le pone: el corazón.
Por fin, ya se me hacía raro que la inmaculada elección, que no es ninguna virgen, pero que algunos creyeron que se les apareció el domingo pasado en Yucatán.
El distinguido presidente del PAN, Manuel Espino, les enfrentó con la realidad, y en unas cuantas palabras le puso más manchas a la elección que Walt Disney, en su película 101 dálmatas.
Con un cuestionamiento a Iván (Camilo Mouriño) que, ni se llama Ivan, que no es Campechano, pero es español, que no está avecindado en Campeche, pero que nunca menciona que vive el la tierra que gobierna Fidel Herrera.
De verdad que escuché con tanta vehemencia sobre la “ejemplar elección” de Ivonne Ortega, que me dio la impresión que eran como aquel joven inocente, cuando le declaró su novia que era virgen y el muchacho no acertó más que a arrodillarse y ponerse a rezar.
Bueno independientemente de esto, lo importante es que sigamos con el sistema de partidos en México, por lo general contienen los mismos principios y métodos de elección de sus candidatos; aunque a fuerza de ser sinceros todos escogen por un solo método: según sus usos y costumbres, aunque, de seguro negarán esta afirmación bajo el manto de su “democracia interna”.
El PRI, el partido más antiguo, tiene una pesada carga: la generación de un sistema de corrupción electoral, de la invención de una gran variedad de ilegalidades electorales, que le permite ser competitivo.
El PAN, que bajo la máscara de la virgen inmaculada, luchó desde la oposición, con un discurso antipriista, que lo llevó al poder en el año 2000, pero que pronto aprendió e importó las mañas de su antecesor, tan criticado por ellos y hoy tan cercano, que en las complicidades de los arreglos de callejón, encuentra su debilidad; por primera vez se encuentra con una pugna por el control del partido, con un grupo de extrema derecha, conocido por el nombre del Yunque y que representa su actual presidente.
La pugna por el poder, ha llevado al PAN al extremo de deslizar al ámbito público sus diferencias, sobre todo en cuanto a la responsabilidad de la derrota electoral, pero que esto no es más que una pequeño punto en el cúmulo de intereses, económicos, que mueven a los dirigentes del partido en todos los rincones de nuestro país.
El PRD, ni hablar, nació con el gen de la corrupción priista de manera natural, al ser concebido por un desprendimiento de ese partido, maduró y a sus 18 años aplica todas las mañas en el ámbito que puede, es decir al interior, no le dan los recursos humanos y económicos para trasladarlos hacia una elección determinada, cuando sus posibilidades son mínimas y el candidato no tiene el dinero para entrarle al juego de la “compra” del voto, en cualquier modalidad, sucede lo que le pasó a su candidato en Yucatán, lo dejan “Cholo”.
Queda un gran vacío en el espacio político, el de la social democracia, aquella que lleva en su sangre la honradez y el proyecto de superación de su pueblo, dos partidos la podrían ocupar, si modifican en tiempo, las formas de ver y concebir la política, sobre todo si su proyecto lo lanzan a mediano plazo y me refiero al PRI o al PRD.
Por el momento vemos que la relación Partido-Candidato-Dinero es la que logra triunfos, tampoco se puede olvidar que en la lucha por el poder, los elementos distorcionadores, las ilegalidades, que más adelante trataremos, cumplen una función de primer orden, conjuntamente con la concepción del acto de votar del ciudadano.
Por cierto también a la violación de la inmaculada elección de Ivonne, contribuyó la “destacadísima” participación de la hiper legisladora Maribel Villegas Canche, que le aventó el color amarillo, al velo electoral yucateco, y con pretextos más infantiles que los del novio que se puso a rezarle a su mujercita por ser virgen; trata de burlarse de la sociedad quintanarroense, creo que si hubiera dicho que se equivocó de camino y que pensaba que esa era la sede del PRD en José María Morelos, le hubiéramos creído.
P.D. Bueno, mientras Ivonne Ortega Pacheco espera su constancia de mayoría, un tercio de la sociedad de Cancún sufre el síndrome del clásico del fútbol mexicano, no importa que su equipo sea campeón, lo que importa es ganarle al rival.
Desde luego que es muy respetable que algunos crean que la identidad de un pueblo se logra, si promueven en su negocio, la oferta de publicar lo que sucede con el “Recaño Sangrado” o ¿será mejor decir, el “Recaño Tapado”? Ya que el América los tapó con un poco más de dos tercios del apellido del dueño, durante las semifinales.
Por mi parte, mejor le ponemos el corazón al nuevo equipo de Quintana Roo, el Atlante, mientras le pedimos que, al menos le pongan, lo que uno le pone: el corazón.
Por fin, ya se me hacía raro que la inmaculada elección, que no es ninguna virgen, pero que algunos creyeron que se les apareció el domingo pasado en Yucatán.
El distinguido presidente del PAN, Manuel Espino, les enfrentó con la realidad, y en unas cuantas palabras le puso más manchas a la elección que Walt Disney, en su película 101 dálmatas.
Con un cuestionamiento a Iván (Camilo Mouriño) que, ni se llama Ivan, que no es Campechano, pero es español, que no está avecindado en Campeche, pero que nunca menciona que vive el la tierra que gobierna Fidel Herrera.
De verdad que escuché con tanta vehemencia sobre la “ejemplar elección” de Ivonne Ortega, que me dio la impresión que eran como aquel joven inocente, cuando le declaró su novia que era virgen y el muchacho no acertó más que a arrodillarse y ponerse a rezar.
Bueno independientemente de esto, lo importante es que sigamos con el sistema de partidos en México, por lo general contienen los mismos principios y métodos de elección de sus candidatos; aunque a fuerza de ser sinceros todos escogen por un solo método: según sus usos y costumbres, aunque, de seguro negarán esta afirmación bajo el manto de su “democracia interna”.
El PRI, el partido más antiguo, tiene una pesada carga: la generación de un sistema de corrupción electoral, de la invención de una gran variedad de ilegalidades electorales, que le permite ser competitivo.
El PAN, que bajo la máscara de la virgen inmaculada, luchó desde la oposición, con un discurso antipriista, que lo llevó al poder en el año 2000, pero que pronto aprendió e importó las mañas de su antecesor, tan criticado por ellos y hoy tan cercano, que en las complicidades de los arreglos de callejón, encuentra su debilidad; por primera vez se encuentra con una pugna por el control del partido, con un grupo de extrema derecha, conocido por el nombre del Yunque y que representa su actual presidente.
La pugna por el poder, ha llevado al PAN al extremo de deslizar al ámbito público sus diferencias, sobre todo en cuanto a la responsabilidad de la derrota electoral, pero que esto no es más que una pequeño punto en el cúmulo de intereses, económicos, que mueven a los dirigentes del partido en todos los rincones de nuestro país.
El PRD, ni hablar, nació con el gen de la corrupción priista de manera natural, al ser concebido por un desprendimiento de ese partido, maduró y a sus 18 años aplica todas las mañas en el ámbito que puede, es decir al interior, no le dan los recursos humanos y económicos para trasladarlos hacia una elección determinada, cuando sus posibilidades son mínimas y el candidato no tiene el dinero para entrarle al juego de la “compra” del voto, en cualquier modalidad, sucede lo que le pasó a su candidato en Yucatán, lo dejan “Cholo”.
Queda un gran vacío en el espacio político, el de la social democracia, aquella que lleva en su sangre la honradez y el proyecto de superación de su pueblo, dos partidos la podrían ocupar, si modifican en tiempo, las formas de ver y concebir la política, sobre todo si su proyecto lo lanzan a mediano plazo y me refiero al PRI o al PRD.
Por el momento vemos que la relación Partido-Candidato-Dinero es la que logra triunfos, tampoco se puede olvidar que en la lucha por el poder, los elementos distorcionadores, las ilegalidades, que más adelante trataremos, cumplen una función de primer orden, conjuntamente con la concepción del acto de votar del ciudadano.
Por cierto también a la violación de la inmaculada elección de Ivonne, contribuyó la “destacadísima” participación de la hiper legisladora Maribel Villegas Canche, que le aventó el color amarillo, al velo electoral yucateco, y con pretextos más infantiles que los del novio que se puso a rezarle a su mujercita por ser virgen; trata de burlarse de la sociedad quintanarroense, creo que si hubiera dicho que se equivocó de camino y que pensaba que esa era la sede del PRD en José María Morelos, le hubiéramos creído.
P.D. Bueno, mientras Ivonne Ortega Pacheco espera su constancia de mayoría, un tercio de la sociedad de Cancún sufre el síndrome del clásico del fútbol mexicano, no importa que su equipo sea campeón, lo que importa es ganarle al rival.

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