Ni modos (como decimos por estas tierras tropicales) parece que a los diputados y al gobernador les salió el chirrión por el palito.
Lo que hasta hace años era el principal problema de México: el crecimiento de la población, hoy tiene visos de haberse logrado solucionar, hoy crecemos a una tasa por debajo del 1%, con eso que el INEGI no logra completar los censos, no es fácil jugarle al adivino de porcentajes.
Esa tasa de crecimiento asegura una tendencia o probabilidad, que quiere decir que dentro de 10 años pasaremos de ser una sociedad de mayoría de jóvenes a otra de personas adultas y de la tercera edad, hasta convertirnos en una sociedad de adultos mayores, en un término no mayor de 20 años; en mis tiempos les decíamos ancianos o viejitos, pero parece que esos términos les disgusta a muchos, por eso mejor le dejamos en adultos mayores.
Aunque siempre me he preguntado ¿habrá adultos menores? o ¿adultos chiquitos?
Si fuera obligación responder a las preguntas anteriores, parece que esos adultos menores o adultos chiquitos existieran en los poderes ejecutivo y legislativo, a nivel federal y estatal. ¡Ah! Se me olvidaba que también en los ayuntamientos los podemos encontrar.
A la falta de generosidad de los legisladores de Quintana Roo, súmele la del gobernador, sobre todo a éste, quienes, aún con un compromiso firmado con las personas de la tercera edad, impidieron que se aprobara la ley de adultos mayores.
Desde su óptica, el hecho que fuera Rafael Quintanar González, quien presentara la iniciativa de ley, fue el principal freno para que fuera aprobada dicha ley, ya que, según ellos, su aprobación haría crecer la popularidad del diputado perredista; bueno pues lo que no querían sucedió y ni modos, hasta este tecleador tiene que darle la razón a Quintanar.
No es que el estado se vuelva paternalista, sino que se trata de hacer un buen gobierno, honesto, para que de los recursos ahorrados por una buena administración, se recompense el esfuerzo y el trabajo de los que dejaron su vida en este hermoso estado que se llama Quintana Roo.
Lo que puede molestar también a muchos de los diputados de fracciones diversas a la del PRD, es que este tipo de apoyo, se haya generado en el Distrito Federal, como buenos habitantes de un “Macondo” con capital en el Rio Hondo, perdón es Riohacha, se niegan aceptar que el dinero que se les da a las personas de la tercera edad fue producto de un ahorro, por parte del gobierno que encabezaron Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles Berlanga y Andrés Manuel López Obrador, siendo este último el que implementó que ese dinero se les diera a las personas de la tercera edad.
Después de escuchas a personas representantes de organizaciones se hizo patente la ingratitud y falta de generosidad de diputados y gobernador, afirmo lo anterior por el hecho de que hasta el momento no se ha esgrimido, como razón, la insolvencia económica del gobierno para apoyar a la totalidad de adultos mayores que habitan en la región.
Como en el pecado está la penitencia, hoy la popularidad de Rafael Quintanar se ha elevado mucho más allá de lo que hubiese logrado con la aprobación de los recursos y si como dicen los legisladores, habrá un período extraordinario de sesiones, para aprobar la ley de adultos mayores, pues no me pregunten los niveles de popularidad que alcanzará el miembro del clan de los Ramos.
Por otra parte, más bien por la misma, si la aprobación de la ley se diera en otra legislatura, tanto Quintanar, como Héctor Ortega, que a saber fue el primer diputado que presentó la iniciativa, pues será fácil colgarse la medalla para ellos, por el contrario si aplazan esta ley, el costo político para los partidos, a los que pertenecen el gobernador y los legisladores, tendrán un voto de castigo, de una parte de la sociedad, la de los adultos mayores y de la que opina que debe ser reconocido su trabajo por humanidad, para que tengan un nivel de vida digno.
Parece que los diputados y un gobernador, emanados de un Macondo peninsular e isleño, respectivamente, piensan que todos los abuelitos tienen una fortuna como la que amasaron ellos con sus cochupos administrativos y su asociación delictuosa con el poder o hijos que se hacen cargo de ellos, al tiempo, estas cuestiones podría revertirse, baste decir que el dinero va y viene y que la vida es como la rueda de la fortuna, hoy están arriba mañana seguro estarán abajo.
Bueno se acabó el espacio, mientras me voy a escuchar el programa de Felixilandia “Abuelito dime tú”
Lo que hasta hace años era el principal problema de México: el crecimiento de la población, hoy tiene visos de haberse logrado solucionar, hoy crecemos a una tasa por debajo del 1%, con eso que el INEGI no logra completar los censos, no es fácil jugarle al adivino de porcentajes.
Esa tasa de crecimiento asegura una tendencia o probabilidad, que quiere decir que dentro de 10 años pasaremos de ser una sociedad de mayoría de jóvenes a otra de personas adultas y de la tercera edad, hasta convertirnos en una sociedad de adultos mayores, en un término no mayor de 20 años; en mis tiempos les decíamos ancianos o viejitos, pero parece que esos términos les disgusta a muchos, por eso mejor le dejamos en adultos mayores.
Aunque siempre me he preguntado ¿habrá adultos menores? o ¿adultos chiquitos?
Si fuera obligación responder a las preguntas anteriores, parece que esos adultos menores o adultos chiquitos existieran en los poderes ejecutivo y legislativo, a nivel federal y estatal. ¡Ah! Se me olvidaba que también en los ayuntamientos los podemos encontrar.
A la falta de generosidad de los legisladores de Quintana Roo, súmele la del gobernador, sobre todo a éste, quienes, aún con un compromiso firmado con las personas de la tercera edad, impidieron que se aprobara la ley de adultos mayores.
Desde su óptica, el hecho que fuera Rafael Quintanar González, quien presentara la iniciativa de ley, fue el principal freno para que fuera aprobada dicha ley, ya que, según ellos, su aprobación haría crecer la popularidad del diputado perredista; bueno pues lo que no querían sucedió y ni modos, hasta este tecleador tiene que darle la razón a Quintanar.
No es que el estado se vuelva paternalista, sino que se trata de hacer un buen gobierno, honesto, para que de los recursos ahorrados por una buena administración, se recompense el esfuerzo y el trabajo de los que dejaron su vida en este hermoso estado que se llama Quintana Roo.
Lo que puede molestar también a muchos de los diputados de fracciones diversas a la del PRD, es que este tipo de apoyo, se haya generado en el Distrito Federal, como buenos habitantes de un “Macondo” con capital en el Rio Hondo, perdón es Riohacha, se niegan aceptar que el dinero que se les da a las personas de la tercera edad fue producto de un ahorro, por parte del gobierno que encabezaron Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles Berlanga y Andrés Manuel López Obrador, siendo este último el que implementó que ese dinero se les diera a las personas de la tercera edad.
Después de escuchas a personas representantes de organizaciones se hizo patente la ingratitud y falta de generosidad de diputados y gobernador, afirmo lo anterior por el hecho de que hasta el momento no se ha esgrimido, como razón, la insolvencia económica del gobierno para apoyar a la totalidad de adultos mayores que habitan en la región.
Como en el pecado está la penitencia, hoy la popularidad de Rafael Quintanar se ha elevado mucho más allá de lo que hubiese logrado con la aprobación de los recursos y si como dicen los legisladores, habrá un período extraordinario de sesiones, para aprobar la ley de adultos mayores, pues no me pregunten los niveles de popularidad que alcanzará el miembro del clan de los Ramos.
Por otra parte, más bien por la misma, si la aprobación de la ley se diera en otra legislatura, tanto Quintanar, como Héctor Ortega, que a saber fue el primer diputado que presentó la iniciativa, pues será fácil colgarse la medalla para ellos, por el contrario si aplazan esta ley, el costo político para los partidos, a los que pertenecen el gobernador y los legisladores, tendrán un voto de castigo, de una parte de la sociedad, la de los adultos mayores y de la que opina que debe ser reconocido su trabajo por humanidad, para que tengan un nivel de vida digno.
Parece que los diputados y un gobernador, emanados de un Macondo peninsular e isleño, respectivamente, piensan que todos los abuelitos tienen una fortuna como la que amasaron ellos con sus cochupos administrativos y su asociación delictuosa con el poder o hijos que se hacen cargo de ellos, al tiempo, estas cuestiones podría revertirse, baste decir que el dinero va y viene y que la vida es como la rueda de la fortuna, hoy están arriba mañana seguro estarán abajo.
Bueno se acabó el espacio, mientras me voy a escuchar el programa de Felixilandia “Abuelito dime tú”
