domingo, 24 de junio de 2007

Juzgar a Mario Villanueva o al sistema de impartición de justicia?

Muchas de las personas pudieran tener, en el caso que se le sigue al ex gobernador Mario Villanueva, una percepción reducida del evento, que se expresaría en la visión de la simple aplicación de las leyes a una persona.
Por otra parte si queremos podemos ampliar nuestra percepción, y podríamos ver que en el proceso de extradición, si se da, se pondría en el banquillo de los acusados a todo el sistema de impartición de justicia mexicano.
Si los norteamericanos supieran de algún delito diverso, no nuevo, que hubiera cometido Villanueva Madrid y que no lo hubieren hecho del conocimiento de las autoridades mexicanas; en este supuesto, la fundamentación de la solicitud de extradición deberá contener, de manera obligatoria, un delito tipificado, como tal por las leyes mexicanas, además de la diversidad por lo que ya fue juzgado.
Pongamos un ejemplo sencillo, en el caso de que en algún estado de nuestro vecino del norte o en toda la nación norteamericana, se tuviera como acto delictivo el aborto, y una mujer mexicana, abortara en el Distrito Federal, y los Estados Unidos la requirieran para juzgarla, es a todas luces improcedente dicha petición; lo mismo sucedería en el caso de Mario Villanueva.
Por otra parte, si los norteamericanos tenían pruebas que dejaran en claro la participación de Mario Villanueva en el narcotráfico o en la asociación delictuosa, debieron proporcionar esos elementos probatorios a la justicia mexicana, en caso contrario, si ellos pretenden juzgar con sus leyes por los delitos que tienen mayor tiempo de condena, o los más graves, estoy seguro que el sistema de impartición de justicia mexicano sería el gran perdedor.
Como sistema de impartición de justicia se incluye a los elementos: magistrados, jueces de todas las instancias y las instituciones que dependen del poder ejecutivo federal, así el cuestionamiento llegaría al mismo Felipe Calderón ya que éstas se encuentran bajo su cargo y responsabilidad.
También he leído argumentos jurídicos, muy coherentes, pero que encierran la ignorancia de la teoría general del derecho, sobre todo del derecho procesal penal.
Algunas voces argumentan que Mario pudo cometer un delito de narcotráfico en México y otro en el vecino país del norte.
La ignorancia se reduce a que existen determinados delitos que por su naturaleza propia son continuos, es decir que tienen determinada permanencia en el tiempo, por ejemplo: una persona que sustrae cantidades de diferentes denominaciones durante un mes, un año o el tiempo que sea, pero que lo haga en más de una ocasión, a la misma persona o institución, entonces el delito de robo adquiera la categoría de continuo y se juzga por el monto total de los sustraído, no por el robo que realizó el miércoles, o el viernes del siguiente mes, ni por el último día que lo hizo.
Los delitos de narcotráfico y asociación delictuosa, per se, en si mismos, tienen la característica de ser continuos y no se juzga por si permitió que aterrizaran en Quintana Roo, y luego por llevarlos a los Estados Unidos, mucho menos si permitió su paso por el estado el viernes 20 de mayo y por llevarlos el 2 de junio al estado de Texas, nada.
Más absurdo sería el juzgarlo por que se asoció el 10 de junio y luego el 20 de febrero; el principio de continuidad de algunos delitos pretende no permitir estas interpretaciones aberrantes del derecho.
Por eso me sorprende que algunas malas asesorías jurídicas sean plasmadas en medios de comunicación o vertidas sonoramente en otros, bajo una argumentación jurídica coherente pero falaz o con desconocimiento en la teoría del delito.
Esperemos entonces el veredicto del sistema de justicia norteamericano, que le dirá su precio al nuestro, en esta joya jurídica que nos brinda el sistema político mexicano: el caso de Mario Villanueva Madrid.
Hasta mañana.

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