El “hambre de la ciudadanía” por espacios públicos fue saciada, parcialmente, con la llegada del club de fútbol Atlante.
Pocas veces se ha acogido a un club de fútbol, como lo hizo la afición de la península de Yucatán, independientemente de que el equipo pertenezca a Quintana Roo, los llenos en esta temporada están asegurados, ya sea por que el equipo de casa realice una campaña triunfadora o por la conformación de la sociedad, insisto, de la península.
Una cuestión de llamar la atención, es el desconocimiento de la sociedad cancunense y peninsular, que los comentaristas de Televisa, pusieron de manifiesto, parece ser que nadie les dijo que el estadio se había construido en un tiempo record, no sólo a nivel nacional, sino mundial.
El equipo del “Tuca Ferreti” decretó su derrota, desde que manifestó su desagrado por las instalaciones; en el equipo permeó el descontento y la desconcentración; oportunidades de gol tuvieron, pero los jugadores de Pumas parecían más preocupados por las condiciones de terreno que por el juego.
Desde luego, a Federico Vilar quien mejor cara mostraría, durante todo el proceso de cambio de cede, fue al jugador que mejor le salieron sus acciones; el gran favorito de la afición, al menos por lo sucedido el domingo, es Vilar, ni siquiera el autor del gol lo pudo pasar, al salir expulsado.
La afición al fútbol en la península está garantizada, una afición sui generis, que con una buena política empresarial, podría mantener al equipo por mucho tiempo.
No son las largas filas, para comprar un boleto lo que decepciona al aficionado, menos las incomodidades para acceder al estadio, sea en taxi, camión o carro, el fútbol va más allá que eso, es más, si el gobierno del estado quiere, no nos queda duda, que en un corto tiempo, un mes, puede tener una cancha mejor, no sólo que la del estadio Azteca, sino que la del propio estadio de Wimbledon.
Hacer crecer la afición por un equipo, es diferente, eso se da con triunfos, campeonatos, sobre todo; además se agrega escuelas de fútbol y acercamiento de los jugadores con la afición, pero eso compete ya a los dueños del equipo: Burillo-García.
El proceso es muy largo, sobre todo por lo exigente que es el habitante de Quintana Roo y de la península de Yucatán, al menos el esfuerzo se debe mantener una generación poblacional, eso lo saben equipos como el Necaxa, que en Aguascalientes han encontrado cobijo, con un público que ha visto crecer su amor por la playera de los rayados, Quintana roo no debe ser la excepción.
Para los gobernantes la lección es muy clara, una sociedad dinámica, con grandes espacios de tiempo, necesitan formas para utilizar el tiempo libre, atrás deben quedar las regiones aisladas, en donde se incuba la materia de la delincuencia; ante una zona hotelera casi desarrollada en su totalidad, es el momento de voltear a la ciudad, a la diversificación de los elementos que dan empleo a los habitantes; sobre todo, a los nacidos en Cancún, que tienen un empuje enorme y que piden la oportunidad de emplearse.
La generación de reposición en todos los niveles ya está consolidada en Quintana Roo, ahora nos corresponde abrir los espacios para que nuestros hijos se desarrollen, lo que se juega hoy no es el futuro de los pioneros, sino de toda una generación de quintanarroenses, que ya da vida al estado, que los mismo son padres de chetumaleños, como de yucatecos, chilangos, guerrerenses, tabasqueños, etc.
Si bien, la política de precios para el beisbol, fútbol y basquetbol, dejan a un lado a grandes sectores de la población, los mas pobres, desafortunadamente, es necesario comprender que en estos inicios debe ser así, ya que son empresas deportivas, y viven de ganancias; por lo que esperamos que en un futuro se logren estadios más amplios que den acceso a las clases populares.
La cultura, el deporte local, el entretenimiento, están a la espera de su turno, y no sólo como consumo, sino como productores de espectáculos, deportivos, televisivos, escritos y visuales, este es el reto, para el próximo presidente municipal de Benito Juárez, lo que sucedió el sábado, en el estadio Andrés Quintana Roo, es una muestra clara de la sociedad del municipio, las percepciones, todas, cada uno tendrá la suya.
Esperemos, que aquellos que ven al fútbol, como el nuevo opio de la población, que desafortunadamente son los que toman decisiones, puedan percibir los mensajes que a través de él manda el pueblo.
Hasta Mañana.
Pocas veces se ha acogido a un club de fútbol, como lo hizo la afición de la península de Yucatán, independientemente de que el equipo pertenezca a Quintana Roo, los llenos en esta temporada están asegurados, ya sea por que el equipo de casa realice una campaña triunfadora o por la conformación de la sociedad, insisto, de la península.
Una cuestión de llamar la atención, es el desconocimiento de la sociedad cancunense y peninsular, que los comentaristas de Televisa, pusieron de manifiesto, parece ser que nadie les dijo que el estadio se había construido en un tiempo record, no sólo a nivel nacional, sino mundial.
El equipo del “Tuca Ferreti” decretó su derrota, desde que manifestó su desagrado por las instalaciones; en el equipo permeó el descontento y la desconcentración; oportunidades de gol tuvieron, pero los jugadores de Pumas parecían más preocupados por las condiciones de terreno que por el juego.
Desde luego, a Federico Vilar quien mejor cara mostraría, durante todo el proceso de cambio de cede, fue al jugador que mejor le salieron sus acciones; el gran favorito de la afición, al menos por lo sucedido el domingo, es Vilar, ni siquiera el autor del gol lo pudo pasar, al salir expulsado.
La afición al fútbol en la península está garantizada, una afición sui generis, que con una buena política empresarial, podría mantener al equipo por mucho tiempo.
No son las largas filas, para comprar un boleto lo que decepciona al aficionado, menos las incomodidades para acceder al estadio, sea en taxi, camión o carro, el fútbol va más allá que eso, es más, si el gobierno del estado quiere, no nos queda duda, que en un corto tiempo, un mes, puede tener una cancha mejor, no sólo que la del estadio Azteca, sino que la del propio estadio de Wimbledon.
Hacer crecer la afición por un equipo, es diferente, eso se da con triunfos, campeonatos, sobre todo; además se agrega escuelas de fútbol y acercamiento de los jugadores con la afición, pero eso compete ya a los dueños del equipo: Burillo-García.
El proceso es muy largo, sobre todo por lo exigente que es el habitante de Quintana Roo y de la península de Yucatán, al menos el esfuerzo se debe mantener una generación poblacional, eso lo saben equipos como el Necaxa, que en Aguascalientes han encontrado cobijo, con un público que ha visto crecer su amor por la playera de los rayados, Quintana roo no debe ser la excepción.
Para los gobernantes la lección es muy clara, una sociedad dinámica, con grandes espacios de tiempo, necesitan formas para utilizar el tiempo libre, atrás deben quedar las regiones aisladas, en donde se incuba la materia de la delincuencia; ante una zona hotelera casi desarrollada en su totalidad, es el momento de voltear a la ciudad, a la diversificación de los elementos que dan empleo a los habitantes; sobre todo, a los nacidos en Cancún, que tienen un empuje enorme y que piden la oportunidad de emplearse.
La generación de reposición en todos los niveles ya está consolidada en Quintana Roo, ahora nos corresponde abrir los espacios para que nuestros hijos se desarrollen, lo que se juega hoy no es el futuro de los pioneros, sino de toda una generación de quintanarroenses, que ya da vida al estado, que los mismo son padres de chetumaleños, como de yucatecos, chilangos, guerrerenses, tabasqueños, etc.
Si bien, la política de precios para el beisbol, fútbol y basquetbol, dejan a un lado a grandes sectores de la población, los mas pobres, desafortunadamente, es necesario comprender que en estos inicios debe ser así, ya que son empresas deportivas, y viven de ganancias; por lo que esperamos que en un futuro se logren estadios más amplios que den acceso a las clases populares.
La cultura, el deporte local, el entretenimiento, están a la espera de su turno, y no sólo como consumo, sino como productores de espectáculos, deportivos, televisivos, escritos y visuales, este es el reto, para el próximo presidente municipal de Benito Juárez, lo que sucedió el sábado, en el estadio Andrés Quintana Roo, es una muestra clara de la sociedad del municipio, las percepciones, todas, cada uno tendrá la suya.
Esperemos, que aquellos que ven al fútbol, como el nuevo opio de la población, que desafortunadamente son los que toman decisiones, puedan percibir los mensajes que a través de él manda el pueblo.
Hasta Mañana.

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