miércoles, 15 de agosto de 2007

El presidente de Quintana Roo

Moisés Valadez Luna
El inquilino de los Pinos, estuvo de nueva cuenta en Quintana Roo, en su carrera para rebasar a la izquierda por la izquierda, no ve que el caballo heredado tiene aparejos, en relación a los políticos cercanos que le acompañan, los que equivocan el cargo de Felipe Calderón y los que creen que la crítica es resentimiento, no le dejan ver que el caballo foxista (o sea que es cierto que cambio de jinete pero no de caballo) que el “presidente de Quintana Roo” usa, esta atorado por una carreta pintada de tres colores y que va llena de dinosaurios tricolores y un Yunque.
La ridícula cantidad de 11 millones de pesos, para salvar a la niñez de Cancún de la drogadicción y del alcoholismo.
Que más quisiera uno, no hacer olas, o que las únicas olas fueran las del hermoso mar cancunense, pero la ola de suicidios, de violencia, consumo de drogas y de tráfico de drogas e indocumentados cubanos, son una parte del problema que enfrentamos en Quintana Roo.
Los “aparejos”, sus eternos acompañantes, ahora tienen tarea por delante, hacer que las olas anti sociales bajen su intensidad.
Mientras que la oposición amarilla, se diluye en las olas de debates internos y eternos, por imponer sus intereses, sobre el interés social, entre que debaten en su concilio, si AMLO es nombrado líder moral o que si Gregorio Sánchez tiene alitas de ángel o es el iluminado y tiene línea directa con el señor de los cielos o que si Marybel Villegas tiene el don de la ubicuidad o que Rafael Quintanar puede llegar a ser el santo de la tercera edad; en Cancún y el estado en general los problemas sociales rebasan a todos los políticos por todos los lados posibles.
Gracias a la labor periodística de David Romero, quedó en evidencia el choque de conciencias que existe en Cancún, la racista, gandalla de los hoteleros, que dejan al descubierto el desprecio que sienten, hasta por sus trabajadores.
Ni modo que los trabajadores de áreas públicas del hotel Coral Beach sean ingleses o alemanes, o que la gerente de recursos inhumanos de ese hotel sea francesa ¡nombre! creo que los dueños de las cadenas hoteleras deben sentir pena ajena por la actuación de sus empleadillos uniformados de azul y corte comprado en telas San Francisco, ahí en la avenida Tulum y Chichón Itza.
De seguro que la gerente o recepcionista, así como los empleados de confianza, han de creer que sus uniformes son de corte inglés ¡aja! Si cómo no.
Lo peor es cuando los guardias de seguridad, cuestionan a los de su propia raza o condición social, imagínate David, si así están los gerentillos ¿cómo estarán los de seguridad?
Es mucho más significativa la indignación de David Romero, que todo los eventos a los que vino el “presidente de Quintana Roo”, ahí en la conciencias de los hoteleros tenemos la raíz de muchos de los problemas que aquejan a nuestra sociedad.
Mientras que la conciencia de “los de abajo” es más clara, recientemente una pintura de un artista de la región, intitulado “Paraíso perdido”, que en primer plano presentaba dos rostros, hombre y mujer, de rasgos indígenas y como fondo la zona hotelera y el mar, mostraban el despojo de los bienes naturales del país a sus legítimos propietarios, digo legítimos lo legal es diverso.
El problema es de conciencias y tiene solución, las playas son de los mexicanos, el uso y disfrute es para el mundo entero, la visión restringida de los empleadillos no debe predominar.
Y el no debe, quedó de manifiesto en el rotundo fracaso de la “Fiesta más grande de playa” la disociación entre sociedad y los proyectos de los empresarios y políticos, es vigente, la sociedad cancunense ya no quiere ser utilizada más, para que los beneficios sean para unos cuantos y no es que se pida dádivas, sino que se respeten derechos, el goce de nuestras playas y si el acceso a ellas fueron cerradas por los hoteleros, pues se debería hacer el uso del derecho de vía, o construyen accesos independientes o pasamos por sus lobies.
De qué sirven programas de 11 millones, si durante ocho horas o más el trabajador está sometido al desprecio de políticas infrahumanas del los departametos de recursos inhumanos de los hoteles y restaurantes de la zona hotelera.
Esperamos no sólo la respuesta del “presidente de Quintana Roo” Felipe Calderón, como le dijo Beatriz Zavala, secretaria de desarrollo social, del gobernador del mismo estado y del presidente de la comisión de derechos humanos.
De no ser así, el rebase por la izquierda dará como resultado, que los alumnos de primarias y secundarias ya no sólo 8 de cada 10 vean la droga, sino que la consuman.
Hasta mañana

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