La ruptura, o enfrentamiento entre dos grupos al interior del PRD evidenció deja una sola lección, ni la mayoría de los “Chuchos” es determinante, como tampoco el 40% de las otras corrientes tendería a la conformación de un nuevo partido político.
La tranquilidad que dan los días posteriores al evento, traerá una larga, espero no prolongada, reflexión, sobre la construcción de un PRD moderno; en donde se de preferencia al bienestar de la sociedad, sobre el interés personal o de grupo.
Las dos partes, saben, o al menos intuyen, que una ruptura que propicie la salida de uno de los dos grupos, los perjudica a ambos, lo malo es que los dos tienen recursos humanos y económicos para salir adelante, aunque disminuidos, sobre todo en los que aún pretenden ser los representantes de la izquierda.
En todo grupo que se privilegie a si mismo como democrático, las posturas encontradas son el mejor capital que puedan tener, siempre y cuando puedan llegar a sintetizar sus diferencias en acuerdos generales, lo que al final trató de rescatar la corriente de los “Chuchos”, dicen que de lo perdido, lo que aparezca es bueno.
Lo que, desde el punto de vista de este servidor, es el grave problema que enfrenta el PRD es la falta de estrategia, tanto en el corto, como en el mediano y largo plazo, no me refiero a el aspecto táctico, como el de debatir el próximo uno de septiembre con Calderón; si se debate o no, es lo de menos, lo importante es lograr acuerdos que sienten por fin las bases para un nuevo paradigma político; que algunos en el PRD llaman Nueva República.
El señalar que las actitudes de los que conforman la Nueva Izquierda, como una serie de traiciones a AMLO, es una actitud de perder-perder, lo único que existe en el fondo es una falta de alineación en los principios que deben generar la estrategia del PRD para su futuro.
La perspectiva de AMLO y sus seguidores puede ser la correcta, pero también la de entrar en una negociación con Calderón, como lo manifiestan los “Chuchos” también, encontrar una posición media, como la de no debatir al menos en el próximo uno de septiembre y postergar negociaciones para otro momento, me parece una salida coherente.
Lo que logra percibir, este Iconoclasta, es que las corriente tienen miedo, o al menos incertidumbre, en perder sus posiciones políticas y los lugares que les hacen llegar a gozar de las mieles del poder; ante este temor los ánimos y las pasiones se desbordan y lo que más hizo falta fue una mente fría que pudiera dar soluciones a lo que ya se percibía o sabía que iba a pasar.
Hoy la política en todos sus niveles exige nuevas formas de actuación, las cuales no se producen por generación espontánea, sino que transitan por la experiencia individual de las mentes más lúcidas del PRD, las acciones premodernas de sus corrientes y el posmodernismo que encabeza AMLO y Porfirio Muñoz Ledo; la única exigencia es la preparación de los cuadros políticos para que puedan asumir posturas que la sociedad mexicana ya ha definido.
Honestidad, vocación de servicio, grandes negociadores que puedan llegar a acuerdos, que impulsen un mejor nivel de vida de todos los mexicanos, la inserción de México en la globalización y un nuevo régimen, parlamentario o semi parlamentario, en donde se aprueben las políticas nacionales.
Para esto se requiere de reconocer que la sociedad tiene nuevas reglas de juego, en donde el ciudadano exige el respeto a su voluntad de pensar y decidir, que si bien esta actitud convive con ciudadanos que aún dejan que escojan otros por ellos, o que compren su voluntad, la demanda de los primeros, mas pronto que tarde se impondrá ¿Cuánto más pueden aguantar los políticos que compran voluntades o los que ocupan el cargo por trampas electorles?
El régimen de partidos está en una crisis profunda, el sistema de democracia representativa (aparente, encubierta) que se pretende mostrar, hoy no es un producto que el ciudadano compre fácilmente, la noción de ser un producto chafa, está en la mente de millones de mexicanos.
Lejos de sumirse en si hay debates o no con un Calderón, la reforma política y las reformas estructurales de segundo nivel, deben ser las que ocupen los espacios en los medios de comunicación; de otra manera el ala conservadora, que existe en todos los partidos políticos, los defensores del status quo, sonríen de los pleitos de vecindad, como el del PRD.
Hasta mañana, la seriedad creo que es producto de el huracán Dean, y tanta seriedad me preocupa, mejor le Ye Gon y mañana será otro Day.
La tranquilidad que dan los días posteriores al evento, traerá una larga, espero no prolongada, reflexión, sobre la construcción de un PRD moderno; en donde se de preferencia al bienestar de la sociedad, sobre el interés personal o de grupo.
Las dos partes, saben, o al menos intuyen, que una ruptura que propicie la salida de uno de los dos grupos, los perjudica a ambos, lo malo es que los dos tienen recursos humanos y económicos para salir adelante, aunque disminuidos, sobre todo en los que aún pretenden ser los representantes de la izquierda.
En todo grupo que se privilegie a si mismo como democrático, las posturas encontradas son el mejor capital que puedan tener, siempre y cuando puedan llegar a sintetizar sus diferencias en acuerdos generales, lo que al final trató de rescatar la corriente de los “Chuchos”, dicen que de lo perdido, lo que aparezca es bueno.
Lo que, desde el punto de vista de este servidor, es el grave problema que enfrenta el PRD es la falta de estrategia, tanto en el corto, como en el mediano y largo plazo, no me refiero a el aspecto táctico, como el de debatir el próximo uno de septiembre con Calderón; si se debate o no, es lo de menos, lo importante es lograr acuerdos que sienten por fin las bases para un nuevo paradigma político; que algunos en el PRD llaman Nueva República.
El señalar que las actitudes de los que conforman la Nueva Izquierda, como una serie de traiciones a AMLO, es una actitud de perder-perder, lo único que existe en el fondo es una falta de alineación en los principios que deben generar la estrategia del PRD para su futuro.
La perspectiva de AMLO y sus seguidores puede ser la correcta, pero también la de entrar en una negociación con Calderón, como lo manifiestan los “Chuchos” también, encontrar una posición media, como la de no debatir al menos en el próximo uno de septiembre y postergar negociaciones para otro momento, me parece una salida coherente.
Lo que logra percibir, este Iconoclasta, es que las corriente tienen miedo, o al menos incertidumbre, en perder sus posiciones políticas y los lugares que les hacen llegar a gozar de las mieles del poder; ante este temor los ánimos y las pasiones se desbordan y lo que más hizo falta fue una mente fría que pudiera dar soluciones a lo que ya se percibía o sabía que iba a pasar.
Hoy la política en todos sus niveles exige nuevas formas de actuación, las cuales no se producen por generación espontánea, sino que transitan por la experiencia individual de las mentes más lúcidas del PRD, las acciones premodernas de sus corrientes y el posmodernismo que encabeza AMLO y Porfirio Muñoz Ledo; la única exigencia es la preparación de los cuadros políticos para que puedan asumir posturas que la sociedad mexicana ya ha definido.
Honestidad, vocación de servicio, grandes negociadores que puedan llegar a acuerdos, que impulsen un mejor nivel de vida de todos los mexicanos, la inserción de México en la globalización y un nuevo régimen, parlamentario o semi parlamentario, en donde se aprueben las políticas nacionales.
Para esto se requiere de reconocer que la sociedad tiene nuevas reglas de juego, en donde el ciudadano exige el respeto a su voluntad de pensar y decidir, que si bien esta actitud convive con ciudadanos que aún dejan que escojan otros por ellos, o que compren su voluntad, la demanda de los primeros, mas pronto que tarde se impondrá ¿Cuánto más pueden aguantar los políticos que compran voluntades o los que ocupan el cargo por trampas electorles?
El régimen de partidos está en una crisis profunda, el sistema de democracia representativa (aparente, encubierta) que se pretende mostrar, hoy no es un producto que el ciudadano compre fácilmente, la noción de ser un producto chafa, está en la mente de millones de mexicanos.
Lejos de sumirse en si hay debates o no con un Calderón, la reforma política y las reformas estructurales de segundo nivel, deben ser las que ocupen los espacios en los medios de comunicación; de otra manera el ala conservadora, que existe en todos los partidos políticos, los defensores del status quo, sonríen de los pleitos de vecindad, como el del PRD.
Hasta mañana, la seriedad creo que es producto de el huracán Dean, y tanta seriedad me preocupa, mejor le Ye Gon y mañana será otro Day.

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