Seguro estoy que todos los mexicanos hicieron lo siguiente: ni pelaron el informe del “Debatidor” su Alteza Serenísima Felipe Calderón López de Santa Anna.
Un servidor hizo lo mismo; al transitar pos la avenida Kabah, aquella que desde hace meses debería estar pavimentada, según la administración que anunció que el 2007 era el año de la obra pública; al voltear hacia el campo, de tierra blanca, como los caminos de los Mayas, en donde se la rifaban unas jovencitas y no andaban como los profesionales pidiendo canchas con pasto de primera división; que me encontré al precandidato Rafael Quintanar, que me invitó subir a su lujosa camioneta, para informarme que los del PRD habían abandonado el recinto del juego de las canicas, en el que existía una ley: la del “muerto revive” o sea “El recinto de San Lázaro”.
Como ni sabía la hora de la tragicomedia “El peleador del verbo”; no pude prepararme para verla como güen ciudadano; prepararme mi chocolatito al estilo IFE, algo así como atole con el dedo; para sopearme el churro de la política mexicana.
Si hubiera sido un mexicano “bien nacido”, como señaló cierto anal-ista de Televisa (Jean Meyer) que desde entonces me ha dejado una recochina duda ¿Cuáles serán los mexicanos mal nacidos? hubiera visto el informe y encargado unos deliciosos panes, desde luego a la panadería de pan, del “Palacio Legislativo de San Lázaro”, que ni es palacio, ni legisla, ni es santo y, eso sí está, muerto.
Imagínese amable lector, unas deliciosas Santiaguitas Creel (Conchas), remojadas en chocolate amargo de la amenaza de la reforma electoral, como letra de cambio por unas palabras de Calderón en la tribuna, pero del estadio Andrés Quintana Roo.
O unas hojaldras al estilo Yunque, rellenas de paella a la Aznar y con ostias de monseñor Abascal, unos birotes, bien virotes (engridos) a la Manuel Espino, que rebosaba de alegría por el resbalón de Calderón, en su intento de debatir, desde luego con unas deliciosas orejas al estilo Fox, decoradas con el actual inquilino del Palacio de Bucareli, que nunca supo, o si lo supo se hizo pend…jo, que los perredistas abandonarían la sesión, para mi que fue el que le untó mantequilla a las pretensiones calderónicas.
No podían faltar unos pambazos con lechuguita, cebollasos y jitomatitos, o sea todo un tricolor empanizado, con unos bigotes con chocolate y otro combinado con azúcar glas, y unas trenzas a la Paredes.
Ni modos, el canapé, tuvo que entregar su informe a la campechana, que Ruth Zavaleta le había dejado su puesto, mientras le pintaba el cuerno al el debatidor de los Pinos.
Señor calderón, usted dijo que era bueno en la escuela pa´ los moquetes, trancazos, que les decía que a la salida se veían, y ahora los de amarillo le dieron una sopa de su propio chocolate, hecho que en los próximos días tendrá como resultado que afloje la cartera, para que los medios se vayan con todo contra sus oponentes.
Espero que no se le ocurra decir nos vemos a la salida del sexenio, por que si el uno de septiembre se metió al callejón, y lo dejaron como novia de rancho, a la salida del sexenio, va a saber lo que es amar a Dios en tierra de indios.
Los únicos que celebraron gustosos, con pastel de tres leches, no se si buenas o malas, la cuarta si quieren se la agrega un servidor, fueron los yunquetos, los pambazos y los amarillos, felices de la vida frente a una piedra, que aún catatónica, que pedía le explicarán lo que pasó, es decir frente a López Dóriga, que interrumpió a Cota Montaño, para que presentaron lo que la presidencia había ordenado no trasmitir, la posición de Ruth Zabaleta y el PRD, el por qué abandonaban la sesión.
Hasta las teleras las tenían frías los aspirantes a prestidigitadores del tercer grado, ya que ninguno le había atinado a lo que iba a pasar el uno de septiembre, se los dije mejor vayan con la bruja de Corales que seguro ella si les dirá que ya lo sabía, y les puede invitar unos bísquets a la Nostradamus o una chilindrinas a la “Paca”, aunque no la del dinero del chino, que tal vez eso los hiciera independientes de pensamiento obra y omisión.
Y Perdóname señor, que estás en los súper cielos, por mi culpa, por mi culpa y por mi culpa, yo un pecador, no tengo miedo de confesarme, sabes, ya se que tú eres muy cool, de verdad, eres fresh, por eso te pido que junto con la señorita María, esa que tuvo al junior sin pecado, o sea no, que no tuvo que meterse con el carpintero, por que de verdad que oso ¿no crees? todavía hubiera sido arquitecto, te pido que me perdones por no hacerle caso a mi papi, el de aca, ya sabeas, al ruco, y por no comerme mi pan, mío de cada día, pero la neta ya de pan estaba hasta la esposa de mi papi, con la que me tuvo, tu me entiendes ¿no? bueno bye, besitos y te portas bien ¡ah! Y un ultimo favor, plis, le puedes comprar una batidora eléctrica el señor ciudadano Calderón, para que pueda debatir, pobrecito, con eso que se cree debatidor, que mala onda ¿no crees? amén.
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