martes, 9 de octubre de 2007

Aniversario de Quintana Roo como estado

El 8 de octubre celebramos el 33 aniversario de la constitución del estado de Quintana Roo, nombre de un gran liberal, que participó en la independencia de México, pero hoy:
Dediquemos unas líneas, nunca suficientes, ni lo completamente descriptivos de las emociones de las mujeres y su participación en los eventos que construyen una nación.
La colección “Documentos Históricos Mexicanos”, de Genaro García contiene el juicio instrumentado a la esposa de Andrés Quintana Roo, doña Leona Vicario.
Comienza Genaro García su tomo V de la siguiente manera:
“En lo general, las mujeres mexicanas simpatizaban con la independencia, por que existían no pocas que fueran madres, esposas, hijas o hermanas de los insurrectos…”
“…hubo grandes disenciones en muchos hogares antes felices, donde cada vez que los maridos hablaban mal de los insurgentes, ellas los defendían con calor, de manera que poco a poco se irritaban los ánimos y al fin sobrevenían las disputas, las riñas y las lágrimas.”
Cuando la sociedad mexicana empiece a dar muestra de estos síntomas, estaremos camino al verdadero cambio, cuando las mujeres, además de apoyar, sean parte de los trasgresores del régimen autoritario, que se resume en el dislate calderonista de “tener el monopolio del poder”, hasta esos momentos iremos sin duda a una democracia verdadera.
“Hay que saber que infinitas mexicanas secundaron abiertamente la independencia, no obstante que al hacerlo exponían su vida, pues las leyes de esa época no exceptuaban de la pena de muerte a las mujeres…”
El 27 de febrero de 1813 se daba inicio a la instrucción del juicio en contra de María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador.
En Tlalnepantla fueron capturados dos arrieros, Mariano Zalasar y José González, por Anastasio Bustamante, con armas y cartas para los insurgentes.
Mariano Zalasar era un arriero español, al que los insurgentes le habían robado cinco mulas cargadas con aguardiente en el camino a Cuernavaca; se quejó con un artesano que trabajaba la cantera: José María Rivera, quien se prestó como mediador, para que le regresaran sus mulas.
Ramón Rayón fue señalado como el que le regresaría las mulas a Mariano, cuando regresara con un cargamento de frijol y otros “efectos”, pero lo que llevó fueron paquetes de cartas entregados por Don Miguel Gallardo, éste se las entregó a José María Rivera, para que a su vez se las entregara a Doña Leona Vicario, el arriero además de las cartas llevó dos relojes para que los compusieran y un “talego de ropa”.
El 25 de febrero Mariano el arriero regresó a la casa de Leona Vicario, la cual le dio unas cartas, para los insurgentes, con esas cartas fue que lo aprehendieron.
Así inicia el proceso legal que enfrentaría Leona Vicario, la mujer fuerte de la independencia de México.
De oídas, se sabía que Leona, había abandonado la ciudad de México, por lo que el juez ordeno que dos mujeres, se presentaran en su domicilio a preguntar por ella y constatar que efectivamente no se encontraba ya en su domicilio.
La tía Pomposa Fernández, fue llamada a declarar el 2 de marzo, señaló que desde el 28 de febrero su sobrina Leona, no estaba en su habitación, que leona sólo le había dicho al portero que iba a una Jamaica (Fiesta) a San Cosme, lo cual la tía creyó de buena fe.
La tía Pomposa, se quedó esperando toda la noche a Leona, en espera que al día siguiente se presentara un padrino (supone este tecleador que para pedir su mano) padrino que nunca apareció.
Esta espera de la tía se debió a que tiene “un enemigo tan malo como D. Andrés Quintana Roo, que por haberle impedido que se casara con ella” (con Leona) la aborrecía, y que temía que los sucesos fueran obra de una venganza de que "sea una intriga infernal de tan cruel enemigo”
Bueno se terminó el espacio, mañana, si nada lo impide le seguimos con el extracto de este documento, imagínese, en esos tiempos se hablaba de “infernal”, “cruel enemigo”, hoy sólo cambian los términos y con decir “fortuna de dudosa procedencia” ya están dándose de golpes en el muro de las lamentaciones de los medios.
Hasta mañana.

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