A estas alturas del partido, me refiero a la edad y a la experiencia, no creo que alguien crea que la visita de Calderón a Quintana Roo sea sólo para dar el banderazo de salida al programa de remodelación de parques.
No es pecar de suspicaz, el percibir que en el fondo viene a establecer acuerdos en torno al próximo proceso electoral, y que el futuro de Félix González Canto depende de su capacidad negociadora, no debemos olvidar que Calderón queda en el cargo un año más que el gobernador y que la elección federal también está a más de una año de distancia.
Como lo ha comprobado la historia, si el gobernador llega sin un lugar preparado para continuar su carrera política, en algún puesto importante en el nivel federal, esa carrera queda truncada, por cuestiones “naturales”.
El único que ha trascendido su final de gobierno ha sido Pedro Joaquín Coldwell ¿cómo trascenderlo Félix con un gobierno federal panista? Esa es la disyuntiva que en estos días puede resolver González Canto.
Creo que nunca ha sido malo negociar en lo oscurito, lo que es grave es negociar cuestiones que afecten el interés del pueblo, pero eso ha tenido siempre un costo real en la vida de todos los gobernantes, las reglas no escritas que dan lugar al exilio o al ostracismo de los presidentes de México y de algunos gobernadores es la muestra palpable del costo que las negociaciones oscuras imponen, si no me cree pregúntele a Hendicks.
Para confirmar esto pueden verse las condiciones en que han acabado todos los ex presidentes, excepto Ruíz Cortines y no me refiero al factor económico, sino a la posibilidad de presentarse en público.
Entonces, la pregunta es ¿hacia donde dirige su futuro Félix González Canto? ¿a mantener su “colita” de influencia, durante tres o cuatro años más? o ¿podrá ocupar un lugar dentro de una administración panista, so pretexto de un gobierno plural e incluyente?
Si en el tango interpretado por Gardel, decir 20 años no son nada, imagine, amable lector, tres años y siete meses, pues se van como agua.
Seguro que sobre la mesa estará el reparto de las posiciones en Quintana Roo, bajo la omnímoda presencia de la maestra Elba Esther Gordillo.
Las posiciones están claras y el único municipio en el que hay que acomodar las cosas es el de Benito Juárez, Patricia Sánchez no será la candidata del PAN, Víctor Viveros ya está adentro igual que Gregorio Sánchez, Cozumel seguirá siendo panista y sólo falta ver de que color pintan al municipio que tiene como cabecera Cancún.
Con la maestra Elba Esther y los perredistas discutiendo si son siete distritos en el norte o cuatro, pues lo más seguro es que les toquen tres diputaciones pluris y tres regidurías, lo siento por el que canta, no podrá cobrar sus emolumentos, bueno la regiduría la tiene asegurada, eso si, ahí lo que le de de propina Viveros.
Por cierto que este tecleador se ha portado muy ingrato con el senador Pedro Joaquín Coldwell, aunque no le haga falta, pero de todos modos un reconocimiento, a quien hizo un magnífico trabajo en la comisión que preside y en el papel de la reforma electoral, en materia de medios de comunicación, además de prestancia, la personalidad, serenidad y solvencia política se le reconoce.
Esto último por que se avecinan fuertes vientos en torno a la miscelánea fiscal, sobre todo en materia de telecomunicaciones, en torno al monopolio del mexicano ejemplar Carlitos Slim y una posible apertura del mercado de los celulares, en donde Movistar, presidida por el ex dictador de hacienda de Fox, Francisco Gil Díaz, pretende abrir al 100% la inversión extranjera al grupo español que es dueño de ésta compañía.
Agarrón de “titanes” financieros y políticos se avecina en esta materia, en donde de nueva cuenta la arena política es el Congreso de la Unión y en donde los cañonazos están de a peso, bueno de a millones de pesos.
Hasta mañana.
P.D. Si ves las barbas de tu vecino rasurar, pon las tuyas a remojar, mejor que el PRD trabaje sobre cuatro distritos en Benito Juárez, aunque la esperanza muere al último y no hay peor lucha que la que no se hace o la que le dejan a Toño Meckler.
No es pecar de suspicaz, el percibir que en el fondo viene a establecer acuerdos en torno al próximo proceso electoral, y que el futuro de Félix González Canto depende de su capacidad negociadora, no debemos olvidar que Calderón queda en el cargo un año más que el gobernador y que la elección federal también está a más de una año de distancia.
Como lo ha comprobado la historia, si el gobernador llega sin un lugar preparado para continuar su carrera política, en algún puesto importante en el nivel federal, esa carrera queda truncada, por cuestiones “naturales”.
El único que ha trascendido su final de gobierno ha sido Pedro Joaquín Coldwell ¿cómo trascenderlo Félix con un gobierno federal panista? Esa es la disyuntiva que en estos días puede resolver González Canto.
Creo que nunca ha sido malo negociar en lo oscurito, lo que es grave es negociar cuestiones que afecten el interés del pueblo, pero eso ha tenido siempre un costo real en la vida de todos los gobernantes, las reglas no escritas que dan lugar al exilio o al ostracismo de los presidentes de México y de algunos gobernadores es la muestra palpable del costo que las negociaciones oscuras imponen, si no me cree pregúntele a Hendicks.
Para confirmar esto pueden verse las condiciones en que han acabado todos los ex presidentes, excepto Ruíz Cortines y no me refiero al factor económico, sino a la posibilidad de presentarse en público.
Entonces, la pregunta es ¿hacia donde dirige su futuro Félix González Canto? ¿a mantener su “colita” de influencia, durante tres o cuatro años más? o ¿podrá ocupar un lugar dentro de una administración panista, so pretexto de un gobierno plural e incluyente?
Si en el tango interpretado por Gardel, decir 20 años no son nada, imagine, amable lector, tres años y siete meses, pues se van como agua.
Seguro que sobre la mesa estará el reparto de las posiciones en Quintana Roo, bajo la omnímoda presencia de la maestra Elba Esther Gordillo.
Las posiciones están claras y el único municipio en el que hay que acomodar las cosas es el de Benito Juárez, Patricia Sánchez no será la candidata del PAN, Víctor Viveros ya está adentro igual que Gregorio Sánchez, Cozumel seguirá siendo panista y sólo falta ver de que color pintan al municipio que tiene como cabecera Cancún.
Con la maestra Elba Esther y los perredistas discutiendo si son siete distritos en el norte o cuatro, pues lo más seguro es que les toquen tres diputaciones pluris y tres regidurías, lo siento por el que canta, no podrá cobrar sus emolumentos, bueno la regiduría la tiene asegurada, eso si, ahí lo que le de de propina Viveros.
Por cierto que este tecleador se ha portado muy ingrato con el senador Pedro Joaquín Coldwell, aunque no le haga falta, pero de todos modos un reconocimiento, a quien hizo un magnífico trabajo en la comisión que preside y en el papel de la reforma electoral, en materia de medios de comunicación, además de prestancia, la personalidad, serenidad y solvencia política se le reconoce.
Esto último por que se avecinan fuertes vientos en torno a la miscelánea fiscal, sobre todo en materia de telecomunicaciones, en torno al monopolio del mexicano ejemplar Carlitos Slim y una posible apertura del mercado de los celulares, en donde Movistar, presidida por el ex dictador de hacienda de Fox, Francisco Gil Díaz, pretende abrir al 100% la inversión extranjera al grupo español que es dueño de ésta compañía.
Agarrón de “titanes” financieros y políticos se avecina en esta materia, en donde de nueva cuenta la arena política es el Congreso de la Unión y en donde los cañonazos están de a peso, bueno de a millones de pesos.
Hasta mañana.
P.D. Si ves las barbas de tu vecino rasurar, pon las tuyas a remojar, mejor que el PRD trabaje sobre cuatro distritos en Benito Juárez, aunque la esperanza muere al último y no hay peor lucha que la que no se hace o la que le dejan a Toño Meckler.

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