Desde muchas perspectivas se puede analizar la caída asistida de la estatua de Fox, la que menos puedo compartir es que sea un escenario de violencia o una representación de agresión exagerada.
Desde el norte del país hasta el sur, millones de mexicanos celebraron la caída de un ícono falso del cambio social.
Dentro del subconsciente social se encuentra instalado un sentimiento de rechazo a la figura del “bocón con botas”, sólo un número reducido de panistas duros, pueden no aplaudir la caída de la efigie de un norteamericano, que por azahares del destino llegó a ser presidente de nuestro país.
Recordemos que Carlos Salinas de Gortari, mandó modificar o permitió, al menos, que se modificara la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, para que un hijo de padre o madre extranjero pudiera llegar a la presidencia.
Todo lo que hizo, aunque sea de manera involuntaria hoy se presenta y no habrá nadie que pueda defender a una persona que se aprovechó del poder y que dejo que los más cercanos se aprovecharan de las necesidades de millones de mexicanos.
Le escena, me recuerda el derrumbe de la estatua de Stalin o de Sadam Huseim, de verdad ¿a poco creerán los del PAN que por ser los que tienen el poder ejecutivo, pueden hacer cualquier cosa, creerían eso del monopolio del poder? de ser así de verdad que están y estamos jodidos.
Ante estos niveles de la política, mientras se derrocha en la construcción de una monumento a la corrupción y la mala administración foxista, el pueblo espera obras que le den la oportunidad de sacar adelante su trabajo.
Infraestructura, a la zaga, mientras que los panistas pintan edificios de azul y desarrollan monumentos inútiles.
En Quintana Roo no cantamos mal las rancheras, una empresa inicia un proceso para hacer un puente, que debería de ser público, un puente o dos alternos a la boulevard Kukulkan, con el fin de justificar el cobro de peaje, dinero que irá a parar a los bolsillos de algún cercano del gobernador, con el tiempo nos daremos cuenta de esto.
Mientras que se oponen al cobro de cinco dólares a los turistas que vienen en crucero, los cancunenses pagaremos 20 ó 30 pesos por ir y venir de la zona hotelera.
No estaría mal el cobro, siempre y cuando hubiera un proyecto alterno de transporte público que inhibiera el uso del automóvil, pero para nada, aquí Cancún es el puro “bisne”, lo que es gratis no entra en la razón del gobernante, mucho menos de los empresarios.
Esto del peaje del puente, es tan parecido a lo de los estacionamientos, que si nos apen…tontamos pronto nos estarán esclavizando, que es la meta de las élites del poder.
Desde el norte del país hasta el sur, millones de mexicanos celebraron la caída de un ícono falso del cambio social.
Dentro del subconsciente social se encuentra instalado un sentimiento de rechazo a la figura del “bocón con botas”, sólo un número reducido de panistas duros, pueden no aplaudir la caída de la efigie de un norteamericano, que por azahares del destino llegó a ser presidente de nuestro país.
Recordemos que Carlos Salinas de Gortari, mandó modificar o permitió, al menos, que se modificara la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, para que un hijo de padre o madre extranjero pudiera llegar a la presidencia.
Todo lo que hizo, aunque sea de manera involuntaria hoy se presenta y no habrá nadie que pueda defender a una persona que se aprovechó del poder y que dejo que los más cercanos se aprovecharan de las necesidades de millones de mexicanos.
Le escena, me recuerda el derrumbe de la estatua de Stalin o de Sadam Huseim, de verdad ¿a poco creerán los del PAN que por ser los que tienen el poder ejecutivo, pueden hacer cualquier cosa, creerían eso del monopolio del poder? de ser así de verdad que están y estamos jodidos.
Ante estos niveles de la política, mientras se derrocha en la construcción de una monumento a la corrupción y la mala administración foxista, el pueblo espera obras que le den la oportunidad de sacar adelante su trabajo.
Infraestructura, a la zaga, mientras que los panistas pintan edificios de azul y desarrollan monumentos inútiles.
En Quintana Roo no cantamos mal las rancheras, una empresa inicia un proceso para hacer un puente, que debería de ser público, un puente o dos alternos a la boulevard Kukulkan, con el fin de justificar el cobro de peaje, dinero que irá a parar a los bolsillos de algún cercano del gobernador, con el tiempo nos daremos cuenta de esto.
Mientras que se oponen al cobro de cinco dólares a los turistas que vienen en crucero, los cancunenses pagaremos 20 ó 30 pesos por ir y venir de la zona hotelera.
No estaría mal el cobro, siempre y cuando hubiera un proyecto alterno de transporte público que inhibiera el uso del automóvil, pero para nada, aquí Cancún es el puro “bisne”, lo que es gratis no entra en la razón del gobernante, mucho menos de los empresarios.
Esto del peaje del puente, es tan parecido a lo de los estacionamientos, que si nos apen…tontamos pronto nos estarán esclavizando, que es la meta de las élites del poder.
El hoy “bocón de botas” dice que dejó a un país con millones de celulares, si ¿a qué precio? Al más caro del mundo, en donde sólo hay un beneficiario: Carlos Slim ¿alguien lo duda?
Todo por vender un libro inicuo (infame) en el que narra sus fregonerías, que a ningún mexicano le interesa, baste decir que el día que salió a la venta su precio ya estaba devaluado, su costo se había reducido hasta en un 70%.
Hoy quiere venderlo como si fuera coca-cola, una cosa es vender un producto ya enquistado en el consumo popular, que su libro de marras.
Bueno, por mi Fox puede hacer lo que le de en gana, pero no el presidente municipal o los militantes del PAN de Boca del Rio, Veracruz, no pueden usar un espacio público para poner a ese “mono”, debe tener un consenso mayoritario, de no ser así, como manifestación de la libertad de expresión, el derrumbe de su efigie es válida.
Hasta mañana.
P.D. Esperemos que otro Quezada no quiera su estatua en el monumento al bache, por acá, en Cancún.
Todo por vender un libro inicuo (infame) en el que narra sus fregonerías, que a ningún mexicano le interesa, baste decir que el día que salió a la venta su precio ya estaba devaluado, su costo se había reducido hasta en un 70%.
Hoy quiere venderlo como si fuera coca-cola, una cosa es vender un producto ya enquistado en el consumo popular, que su libro de marras.
Bueno, por mi Fox puede hacer lo que le de en gana, pero no el presidente municipal o los militantes del PAN de Boca del Rio, Veracruz, no pueden usar un espacio público para poner a ese “mono”, debe tener un consenso mayoritario, de no ser así, como manifestación de la libertad de expresión, el derrumbe de su efigie es válida.
Hasta mañana.
P.D. Esperemos que otro Quezada no quiera su estatua en el monumento al bache, por acá, en Cancún.

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