Las recientes declaraciones de Juan Ignacio García Z. suenan, de entrada a tragicomedia, pero vistas en una perspectiva diversa, desde la locura, no desde la razón; pueden demostrar algunos deslizamientos de los grupos políticos a favor de tal o cual candidato.
La lucha al interior del PRD, tiene dos objetivos, el primero, para el grupo de Chacho, Canabal y Salvador Ramos, es impedir a toda costa que Greg Sánchez llegue a ser candidato de la alianza opositora al PRI y al PAN, por órdenes del gobernador o de mutuo propio.
En una variable independiente, es colocarse o colocar a sus incondicionales en posiciones de elección popular, asegurarles un lugar dentro de las listas de competencia.
El deslizamiento del grupo que encabeza, de nueva cuenta Chacho, esté o no bajo las órdenes de Félix González Canto, es obvio que ayuda a los intereses del gobernador, para que su gallo gane la elección.
Sea verdad o mentira, el que Alor Quezada, esté vinculado a Greg Sánchez, no sería extraño que el presidente tuviera negociaciones por si o por interpósita persona (Isauro Pool) con un fuerte competidor como Greg, lo que han hecho todos los presidentes municipales anteriores.
Lo grave, es que no se presenten ante los órganos formales de cada partido, las acciones legales para que se demuestre la veracidad de lo que afirma un dirigente de un partido.
Pero más raro es que los señalados, tampoco hagan valer sus derechos ante los órganos de control y vigilancia de las garantías de los militantes, en este caso Isauro Pool y Antonio Meckler, por lo que podríamos aplicar que el que calla otorga.
Cuando el rio suena agua lleva, por eso aunque parezcan locuras, las piezas, concuerdan con los amores y desamores, que históricamente se han dado entre los personajes que conforman esta tragicomedia.
Lo cierto es que el descontento de muchos de los suspirantes, demasiados, en todos los partidos en lo más real, y es lógico que recurran a todo con tal de salir beneficiados.
Canabal, Meckler y Alejandro Ramos, pelean hasta con los dientes, las diputaciones plurinominales, pero antes hay que vencer a los chachistas y a la FEDESUR, por lo que en un escenario perdedor, de no quedar dentro de los tres primeros lugares, cualquier suspirante a diputado quedarían fuera.
Sólo me permito recordar que históricamente, en cuestión de renovación del Congreso en elecciones intermedias, el PRI se ha llevado carro completo, la aplanadora pasa en serie y en serio.
El caballo negro de Salvador Ramos, pues ya se le pone medio pálido, ya que el trote no le alcanza, ni siquiera para impulsar a su cuñado, aunque todos sepamos que Quintanar no obtendrá nada en esta elección, pero es la única pieza que tiene para presionar Chava, con el fin de que su primogénito obtenga una candidatura.
Recordemos que esta elección se juega en dos pistas muy diferentes, la de los candidatos a presidentes municipales y los diputados uninominales, ya que la tercera se decide en el campamento de cada partido: los candidatos a las plurinominales.
La alianza, aunque todavía no formal, entre Convergencia, PT y PRD, podría significar para algunos convergentes, el perder puestos de elección, y si no ganan en el municipio más importante del estado, el costo será demasiado alto.
Por eso si la desconfianza, que Greg manifiesta, ante todo lo que lo rodea, le puede llevar a una paranoia, que puede eliminarlo de la competencia por si mismo.
Ante esta perspectiva sólo la experiencia de los convergentes puede conducir el proceso electoral, veremos si los aires de iluminati de Sánchez lo permiten, de no ser así, su derrota es bola cantada.
Mientras que en el PRI, puede ser que algunos equivoquen el camino y su indisciplina los lleve hacia la oposición, o a la estrategia de “desOvar” en el partido que les llegue al costo.
El PAN, el ungido es Rico Lomelí, pero si no levanta, un mal signo para el PRI y para Greg, sería que López Mena fuera en cuarto en discordia, pero lo más grave sería para los cancunenses: una administración azul, impuesta desde la presidencia del cuestionado Calderón.
Como decíamos de niños, que “la boca se me haga chicharrón”, para que no llegue a pasar esto, los Márquez Valdivia en el poder del municipio de nueva cuenta o lo que es lo mismo Fernando García Zalvidea y sus prepotencias de antros y de fútbol.
Hasta mañana.
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