jueves, 17 de enero de 2008

Grilla y Fútbol

Moisés Valadez Luna
A tan sólo 17 días de ejercer nuestro derecho a elegir a las personas que gobernaran durante los próximos tres años, a nivel municipal y legislaran a nivel estatal, el voto de los quintanarroenses esta más que definido en la gran mayoría de las personas, estas palabras son apoyadas por las diversas encuestas que se han dado a conocer.
Hasta la fecha, y sin decir que esto esté bien o mal, o sea correcto o incorrecto, las encuestas muestran siempre una lectura que sirve para tener una noción pre-evaluatoria del trabajo de cada uno de los candidatos.
Siempre un ejercicio, basado en las matemáticas: la ley de las probabilidades, la estadística y la psicología, es mucho mejor que ir a consultar una mal lector de cartas o un brujo de Catemaco por eso el carro completo, en favor del PRI, tiene como fundamento los errores históricos y actuales de los partidos de “oposición” y los candidatos que eligieron para competir.
Cuando uno no se ocupa de ver a su interior y reconocer los errores que se cometen a lo largo del día o de la vida y trata de corregirlos, sino que sigue en la ceguera de la soberbia, no se puede echar culpas a factores externos de un fracaso, por lo que la próxima elección ya se ve que pronto escribiremos una crónica de un fracaso anunciado, protagonizada por los partidos de oposición al PRI.
Bueno, pero vamos a intentar generar un pequeño espacio de opinión en el deporte más popular en el país y me atrevería a decir que en el mundo: el fútbol.
En principio debo observar que se trata de una elite en la que se conjugan las personas de barrio, las clases medias y las de alto poder adquisitivo, que da origen a una manifestación especial en el lenguaje, vestido, alimentación, en fin una cultura que se reduce a las elites.
Uno de esos signos son las expresiones que tiene una connotación en la que interactúa la creatividad de los miembros de un equipo: expresiones como ¡tómala barbón! nacen del una composición del lenguaje conocido como albur o doble sentido.
Surgida de una aventura amorosa de un amigo que un día nos comentaba la misma, en su manera especial de expresarse, característica del barrio de donde provenía, por el rumbo de Tacubaya, y hace referencia al momento en que iba a realizar el sexo y el describía a la vagina como “el barbón”, cuando en ese día mete un gol en el entrenamiento, se acerca uno a felicitarlo y el expresa “tómalo barbón”.
No se si los comentaristas de televisión Azteca lo sepan, pero es una connotación sexual y de sobajar al contrincante y elevar los niveles de adrenalina en los compañeros, lo bueno es que cuando se juega no se oyen los comentarios, si no aquello sería una batalla campal segura.
En aquellos tiempos la escuela de fútbol de Cruz Azul estaba en el deportivo Reynosa, no cobraban por enseñar y era lo más cercana a la colonia popular en la que vivía, por eso decidí “probarme” en ese equipo, en el cual me quedé por siete años, participe y fui testigo del tricampeonato logrado en la era de Nacho Trellez.
Como fue mi único equipo, sólo puedo comentar la vivencia de un vestidor ganador, en la era en que Cruz Azul era campeón en todos los niveles en los que competía, campeonatos se acumularon, en las juveniles, y en el primer equipo.
Fue también la época en que Cruz Azul era cooperativa y era dirigida por Guillermo Álvarez Macías, un luchador social, un compañero, no un jefe ni el dueño del equipo, en donde todo se lograba en base al esfuerzo y las capacidades, nada regalado, nada comprado, la filosofía del esfuerzo y levantarse cuando te encuentras en la derrota, se mamaba ahí.
Hasta mañana.
P.D. Para este Iconoclasta, en esto hasta el espacio parece más reducido, pero ya haremos el esfuerzo de comentar lo que se vive en esa elite.

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