lunes, 28 de febrero de 2011

¿Amantes sin closet o prostitución política?

Moisés Valadez Luna

Sí bien el término prostitución hace referencia a las relaciones de índole sexual, su uso se ha extendido a otras prácticas sociales y de manera muy acertada.
Normalmente se refiere a la percepción monetaria que recibe una persona por tener sexo, unos obtiene el placer el otros el dinero, para cubrir sus gastos personales.
En la política el intercambio tiene una sola diferencia, el elemento sexual, al final de cuentas es placer por el poder y dinero.
Las excepciones tendrían que ver con la vocación de servir a un pueblo y no servirse de él.
Al igual que en lo sexual, los gustos son disímiles, las llamadas filias (pedofilia, necrofilia, asfixiofilia, etc.)
Hay políticos que gozan con los muertos (necropolíticos) aquellos que los hacen votar o cobran dinero por ellos.
Entre panistas y perredistas gozan con la afixiofilia, el gozar con asfixiar a su pareja, hasta que logran satisfacer sus caprichos.
Abundan los que son partidarios de la autonepiofilia, que es el gozo por usas pañales de bebe y ser tratado como tal, de estos abundan los ejemplos, en los medios de comunicación abundan los ejemplos de políticos autonepiofilicos.
La principal es la coprofilia, la atracción al estiércol (mierda, caca, zurrada) un término muy común es que digan ya la “cagó”, pero el tener cero olfato para escuchar las declaraciones de mierda que unos hacen y vuelven hacer, como diarrea provocada por disentería cerebral.
Las oficinas de los partidos políticos son los principales burdeles, en donde se identifican a los proxenetas.
Éstos son los que reciben mayores ganancias de la prostitución de sus militantes, lo peor es que insistan en seguir padroteando al partido, los ejemplos recientes, a nivel nacional, están Ortega-Madero, el niño verde (ya ni tan niño, y por lo tanto el PRI ha dejado de ser pedófilo).
En lo concerniente a lo estatal, veremos algunas prácticas reflejadas en los Ricalde, Ramos, Quintanares, Muzas, exchachos, chachas o bolios.
Hasta mañana.

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