lunes, 21 de febrero de 2011

Iconoclasta

Moisés Valadez Luna
Foros van, foros vienen, saliva va, saliva viene ¿y los problemas? nunca se solucionan.
Vemos, oímos, leemos sobre cientos de reuniones, a las que se les llama “foros”; ya sean internacionales, nacionales, estatales o municipales, pero el resultado es el mismo, la foto del político y sus acompañantes, la palabrería hueca para justificar “que están trabajando”, la propuesta ridícula sobre soluciones a cuestiones que no tienen la mínima voluntad o aunque la tuvieran, no tienen el poder para resolverlos.
La utilización de los foros como rito mágico (ya que anda de moda juayderito) para que los sacerdotes quemen incienso y adoren a los dioses, mientras el pueblo vive engañado.
Las frases gastadas, carentes de imaginación, repetidas por unos y otros, como la de “no tenemos varita mágica” para resolver el problema ¡pues eso ya lo sabemos! Y también se sabe que la magia no es más que un truco para engañar la percepción.
El trabajo cotidiano, la honestidad y contar con el capital humano mejor preparado, para dar solución a cada problema que se ha generado en una región es lo que hace que esos problemas pasen a ser historia.
Las frases de los últimos tiempos de muchos políticos, como la de no hay recursos la seguiremos escuchando, durante la próxima administración municipal, en torno a lo que son sus obligaciones, transporte, recolección y disposición final de los residuos (basura) seguridad pública municipal, agua, alcantarillado, etc.
Eso sí lo que nunca oiremos es que sí hay recursos, pero que van a parar a sus cuentas bancarias personales, que se enriquecen a costa del trabajo de miles de ciudadanos y que su trabajo es tapar todas sus tropelías, excesos y delitos.
Esas son funciones primordiales de la mafia política, no es la de servir a los ciudadanos, quién crea que los actuales políticos están para servir a su pueblo, vive del presupuesto y en el error.
El sistema del estado mexicano está tan agotado, que ya no hay un discurso que pueda percibirse como un análisis serio, con propuestas y que contenga la dosis de voluntad para zanjar los problemas sociales, que genera la cotidianidad.
Usted amable lector concibe que la venta de terrenos del Malecón Cancún ¿es para resolver el problema financiero del municipio o para que Jaime se lleve su regalo del año de hidalgo? o ¿para qué y Julián se refaccione para sus dos años y medio de lisonja, placer y asegurar su futuro económico?
Puede decir sí a ambas.
Hasta mañana.

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