jueves, 26 de mayo de 2011

Políticos sociópatas y pendejos



Moisés Valadez Luna
Lo normal para que una persona no pueda ser calificada como delincuente, es que cumpla con todas y cada una de las normas que conforman el marco jurídico de un estado.
Los personajes públicos deben ser los primeros en cumplir con este supuesto, pero por cuestiones emocionales, que rayan en la sociopatía, son los primeros en violar las normas.
Ejemplos entre nuestros gobernantes hay miles y si me adentro en el estudio de su comportamiento psicológico, a la conclusión que llegaría sería: el mandarlos al psiquiatra.
Hoy dedicaremos este espacio a dos personajes que sin desconocer la ley, hoy pretenden justificar sus acciones con un discurso político.
Dice Julián Ricalde que las compensaciones que ganaban los trabajadores es “inmoral”, lo cual nadie podría poner en duda, pero que ningún juez, abogado o estudiante de derecho, tomaría en cuenta dicho argumento para resolver que toda prestación en dinero o especie, que se da periódicamente es parte del salario.
Por ahí la tiene pérdida de nueva cuenta el ayuntamiento de Benito Juárez, en el juicio laboral presentado por algunos trabajadores.
La contratación de personal, sin ton, ni son, es una muestra de la falta de compromiso social de los servidores públicos, pero esa estupidez o agandalle político, tiene un costo y sería bueno que lo pagarán los funcionarios públicos de su dinero.
La solución es la liquidación, no el calificarlos de inmorales, cosa que en cuestiones jurídicas es irrelevante.
El segundo ejemplo es el de Gerardo García Luna, que aceptó un reconocimiento de un gobierno extranjero, sin el permiso previo de la cámara de diputados federal.
De nada sirven los argumentos políticos, como el de su eficiencia al frente de la SSP, ni l que sea anacrónica la norma en cuestión.
Lo primero que debe hacer un buen servidor público es cumplir con la ley y como todo ciudadano, si no le gusta alguna, luchar por modificarla.
Por otra parte me sorprende la confusión entre el concepto de ciudadanía y la nacionalidad.
Lo que perdería García Luna serían sus derechos ciudadanos, no su nacionalidad.
¿Qué dice la Ley? “Ningún mexicano por nacimiento podrá ser privado de su nacionalidad; artículo 37 constitucional”.
La ciudadanía se adquiere por cumplir 18 años y tener un modo honesto de vivir y puede perderse o suspenderse.
Se suspende cuando hay vagancia, ebriedad consuetudinaria, por estar sometidos a procesos penales, etc.
El problema de Gerardo García es que no podría tener de nuevo sus derechos ciudadanos, mientras que los que tiene suspendidos los pueden recuperar.
La norma puede ser anacrónica o estúpida, pero más estúpidos los que la violan o pretenden que no se aplique, que renuncie Calderón y todo funcionario público que solape este tipo de conductas antijurídicas ¿usted que opina?
Hasta mañana.

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