viernes, 17 de junio de 2011

Antropología estilo Moyejas



aborigen.
(Sing. formado a partir del pl. lat. aborigĭnes).
1. adj. Originario del suelo en que vive. Tribu, animal, planta aborigen.
2. adj. Se dice del primitivo morador de un país, por contraposición a los establecidos posteriormente en él. U. m. c. s. pl.

El impacto biológico de la conquista.
1.- Las Enfermedades
Debido a las condiciones del clima (glaciación) que construyó una especie de escudo o destructor de gérmenes los aborígenes de América no sufrían enfermedades como la viruela, el sarampión, la tifo entre otras.
O sea que nuestros antepasados vivían en un clima pasteurizado.
Con la llegada de los europeos (españoles en su mayoría) y africanos eso valió madre y las enfermedades se convirtieron en un factor relevante en la conquista del nuevo mundo.
Entre los años que van de 1520 al 1600, hubo 14 epidemias.
“Gracias” a esas enfermedades, a las madrizas que los europeos le ponían a los aborígenes y el exceso de trabajo fallecieron tres millones y medio de ellos.
Ya ni para qué espantarnos con los más de 40 mil muertos que ha provocado la guerra de Calderón con el narco.
Aún con todo esto y la desaparición de un gran número de etnias, la población aborigen se recuperó.
2.- La mezcla de los genes, la práctica sexual, el deporte de coger, cumplir con el mandamiento divino de creced y multiplicaos o lo que se denomina: Mestizaje.
En cualquier lugar en donde haya dos poblaciones distintas o más es muy natural que surja el mestizaje.
(Por ejemplo los de la colonia Roma, con los de Neza, en un partido de fútbol).
En México el mestizaje se inicia en lo que hoy es el Estado libre y soberano de Quintana Roo.
Cuando Gonzalo Guerrero se “cocina” a Zazil Ha o como se escribe en el himno de ese estado Za´asil.
Un segundo ejemplo es el de Hernán Cortés que se “pica” a doña Martina y nace Martín.
Existe un factor, creo el más importante, para que en la etapa de la conquista el crecimiento de la mezcla de los genes se incrementara y fue la falta de mujeres europeas.
Dice el investigador Carlos Serrano S. “Más que la sola carencia de prejuicio racial, debió de haber influido el imperativo biológico de la reproducción”.
Que tierno me resultó este autor, la necesidad sexual, la de coger, picar, mojar la brocha de los europeos y africanos fue el factor.
También nos dice el mismo autor que por conveniencia económica y política, fue frecuente el matrimonio de españoles con hijos de caciques indígenas.
Aquí dos cosas, primero destacar que los europeos no llegaron a la India, por eso me niego a llamar indígenas a los aborígenes, y segundo que los españoles se matrimoniaban con las hijas de los caciques.
Tal vez más avanzado el proceso de colonización algún español dejó que su hija se casara con un aborigen, pero está cabrón documentar esta afirmación.
Aunque nos dice Serrano que en el periodo inmediato posterior a la conquista, los hijos de esas uniones fueron aceptados como parte de la nobleza española.
Eso sí ya cuando llegaron las mujeres europeas, la sociedad colonial se volvió más cerrada y estratificada, ya predominaba la distinción del semen o lo que hemos llamado aquí la genética.
La corona española promovió una política de apartheid, ya no podían coger entre los aborígenes que tenían que pagar tributo por haber sido conquistados y mestizos o con los güeritos, prohibió los casamientos entre europeo y aborigen o africano y aborigen.
Pero, como siempre, esa prohibición valió madre.
Era tal el cogedero (relaciones sexuales) entre diversos tipos de semen y óvulos que se trató de hacer un listado de las diferentes castas.
Las nombrare por diversión, pero, hasta cierto punto, vale madre, no sirve, al fin todos son mestizos.
Se pusieron nombres a las casta como coyote, lobo, torna-atrás, no-te-entiendo, etc.
(Debo de hacer un paréntesis largo, hoy al tratar de configurar los diferentes genomas del mexicano, esa mezcla y división ha recobrado importancia).
Al final lo que realmente importaba para la división social no fue la mezcla del semen, sino el billete, billullo, dinero, Money.
Al final de la colonia o virreinato había 20 por ciento de “blancos”, entre 20 y 30 por ciento de mestizos y 50 o 60 por ciento de aborígenes.

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