Moisés Valadez Luna
¿Camarón que se duerme? Aparece en un plato de ceviche.
Y es que pocos pueden pecar de ingenuos y no darse cuenta que el proceso de sucesión de Felipe Calderón arrancó este mes.
En los frentes panistas, dirigidos desde los Pinos los secretarios de estado que aspiran a ser los abanderados del blanquiazul se mueven más que una hamaca de casa de prostitución con sexoservidora y cliente ansioso.
Desafortunadamente son más los golpes mediáticos, que las propuestas para desarrollar el país.
Aunque para Cancún signifique mucho el nombre de Pablo Salazar Mendiguchía y para Tijuana el de Carlos Hank Rhon, no dejan de ser golpes de corta duración en el conciente colectivo.
La mayoría de la población se encuentra más preocupada por presiones de la “aristocracia” partidaria hecha gobierno.
Sin distinción de colores, ni de niveles de gobierno y mucho menos de división de poderes, todo el proceso sucesorio está impregnado de electoritis.
Así, más dedicados a los actos que sean llamativos en los medios de comunicación que en resolver los problemas que los gobiernos y sus burocracias plantean, los que detentan el poder político en todos los niveles han condenado al infierno a los ciudadanos.
La tan llevada y traída lucha contra el narcotráfico ha dejado a un lado otros problemas igual o más importantes que la mentada “guerra” calderónica.
El proyecto de salud del mismo Calderón está empantanado, sufre un estado de coma a causa de los mandos medios de las diversas instituciones que atienden este rubro, el Seguro Popular, IMSS, Hospital Militar, ISSSTE, hospitales generales y sus clínicas, está es sus peores momentos.
Hoy para los mexicanos está prohibido enfermarse, a riesgo de morir por negligencia médica o falta de medicinas.
Los famosos programas sociales que realiza la SEDESO, independientemente del burocratismo, la “jineteada” que le pegan al billete los mandos medios y gobiernos estatales y municipales está de miedo.
Por mucho que Julián Ricalde quiera presentarse ante los medios como una persona que puede concretar las promesas de gobierno, ha cometido un grave error, su preocupación por enarbolar y leer como la única gran demanda la referente a la seguridad, aunada a su necesidad de recursos se ha dedicado a presionar a todo ciudadano para que pague derechos u obligaciones.
Al fin de cuentas todo lo que hoy recaben es bienvenido para invertir en su proyecto electoral.
Esta fiebre de obtener recurso a costa de lo que sea, es de tal nivel que ya contagió a la banca privada, en especial a BANCOMER, que ha principios de mayo “por una falla de su sistema” tremendo susto le metió a sus cuenta habientes, al notificarles de un adeudo hipotecario de millones de pesos, no pocos de ellos podrían haber sufrido ataques al corazón y estuvieron a punto de la diabetes, ante el tremendo susto que les propino la institución bancaria.
Así que amable lector sí usted es víctima de esos errores de sistema y le llegan cartas con adeudos millonarios, no se me vaya a enfermar, acuda a la institución y denúnciela, por atentar contra su seguridad económica.
Hasta mañana.
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