Moisés Valadez Luna
Hace unos días me reuní con directivos de INFONAVIT de primer nivel, con el fin de tratar varios aspectos que preocupan a los trabajadores.
El primero hace referencia a la cartera vencida, o dizque vencida, más bien es la morosidad en el pago.
La pregunta obligada era ¿a los derechohabientes les gusta tener adeudos sobre su patrimonio? desde luego que ¡No!
Pude percibir una falta de de sensibilidad humanista, algo muy frecuente en nuestros días.
Los funcionarios públicos desafortunadamente tienen exigencias económicas y al igual que en el fútbol los resultados son los que importan, sin tomar en cuenta muchos aspectos que influyen en esos resultados.
La crítica situación económica que enfrentan millones de mexicanos y en especial los de menos ingresos, los obliga a ser parte de ese grupo de deudores del INFONAVIT.
¿Es fácil dilucidar la problemática? ¡Claro! la cartera vencida está ligada al desempleo, por lógica todo aquel que tiene un trabajo formal no puede estar en deuda con el instituto.
Los despidos relacionados con la edad del trabajador, ligados con la dificultad de volver a encontrar empleo, le obligan a someterse al pago del crédito obtenido.
No es difícil imaginar que en la mayoría de los casos el deudor tiene que escoger entre cubrir su pago o el sustento de su familia.
Los gobiernos panistas ofrecieron un jugoso negocio a despachos de abogados particulares, con el fin de que aterroricen a los deudores y desde luego ellos se enriquezcan del miedo a perder su vivienda.
Esta situación “fascista” muy al estilo de la filosofía del PAN y de dos personajes, sobre todo, Calderón y Cordero los hace presa de sus propias palabras.
Lo que me sorprende es el silencio que ha guardado el tricolor ante las recientes acusaciones de un pasado en el que el PRI gobernó mal en muchos aspectos, pero también, debo decir, existía humanismo en sus programas sociales, aunque fuera tachado de populismo.
Lo que debería interesar al ciudadano es el presente, dejar en la historia y sobre todo en la psiquiatría los resentimientos sociales, a los que acuden los azules para ganar votos.
No es uno ni dos, los que han padecido ese terrorismo panista, hablo de millones que viven un estado de existencia precaria y no pocos están resueltos a perder su patrimonio antes de luchar por él.
El poder ejecutivo amarró al instituto con la concesión graciosa de la deuda a esos despachos, no se puede tratar directamente con el INFONVIT, a menos que realices y demuestres buena fe en el pago de las mensualidades adeudadas.
Esta fue la única recomendación humanitaria que salió de las oficinas de Barranca del Muerto, lo grave es que pocos deudores lo lleguen a saber y sigan hinchando los bolsillos de esos despachos, a los que, repito, los gobiernos panistas cedieron el cobro de los adeudos.
Tan fácil que es contestarle a los gobiernos panistas y lo que han provocado en poco menos de 11 años de gobierno.
Hasta mañana.
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